FIN DE SEMANA EN BRUJAS

Guía para disfrutar de un tranquilo fin de semana en Brujas

 

¿Sabías que Brujas es también conocida en Bélgica como “La Venecia del Norte”? Estrechas calles adoquinadas, canales que atraviesan la ciudad rodeados de pintorescas y coloridas casas son algunos de los elementos más característicos de esta magnífica ciudad. Brujas es como una versión reducida de Ámsterdam, la capital holandesa, y una de mis ciudades favoritas en Europa.

Hacía tiempo que me apetecía visitar esta ciudad belga de la que tanto me habían hablado, y la verdad es que superó todas mis expectativas. Brujas es uno de esos lugares que se puede visitar tranquilamente en un fin de semana y al marcharte tienes la sensación de haber desconectado totalmente del mundo tan solo admirando la gran belleza de cada uno de sus rincones. Y es que el centro histórico de Brujas, que se remonta a la época medieval, es Patrimonio de la Humanidad. Para adentrarse en el casco antiguo de la ciudad, existen cuatro puertas medievales que aún se conservan perfectamente.

 

Brujas - Casas de la Caridad

 

Cuando viajo suelo guiarme por mi intuición y me centro en recorrer las calles menos conocidas de las ciudades y no tanto en las atracciones turísticas, ya que estas suelen estar más concurridas. Así que en este post te voy a explicar los lugares de Brujas que más me llamaron la atención, además de los que también me aconsejaron los propietarios del bonito bed & breakfast en el que me hospedé, llamado De Goede 13. Te recomiendo este pequeño hotel si deseas alojarte un una zona muy tranquila y, al mismo tiempo, cercana al centro de la ciudad.

Durante el paseo desde el hotel hasta el corazón de la ciudad –una media hora–, descubrí algunos de los rincones más fotogénicos que he visto en mucho tiempo. Me enamoré de las típicas calles del casco antiguo y de la arquitectura de las casas: estrechas, con fachadas de ladrillos desgastados y algunas de colores, adornadas con flores y acabadas con tejados en punta. Las bicicletas forman una parte fundamental del característico paisaje urbano, ya que son el medio de transporte por excelencia independientemente de la época del año.

 

Brujas - Fachadas típicas centro histórico

 

Día 1: barrios con encanto en Brujas

 

Durante el primer día en Brujas, decidí bordear el corazón de la ciudad visitando barrios en los que se respiraba tranquilidad. Mi ruta por la ciudad empezó bastante pronto por la mañana para evitar coincidir con muchos visitantes. El llamado Minnewaterpark, en el sur de la ciudad, es una delicia durante las primeras horas de la mañana. Es un lugar muy apacible en el que puedes admirar su gran belleza desde uno de los bancos frente al lago Minnewater –Lago del Amor–. Este parque es la puerta de entrada al precioso Begijnhof –Casas de la Caridad–, que fue en uno de mis lugares favoritos de la ciudad, donde hoy en día viven hermanas de la Orden de San Benedito. Las bonitas casas blancas y los frondosos jardines de esta zona, te transportarán directamente a un mundo de paz y tranquilidad. Yo realicé mi viaje durante la primera semana de marzo y las flores de estos jardines empezaban a florecer. ¿Te los imaginas repletos de flores? A unos 10 minutos a pie, se encuentra el famoso Puente de San Bonifacio y sus preciosos alrededores. Este es uno de los rincones con más encanto de Brujas, pero también uno de los más frecuentados, así que te recomiendo visitar esta zona a primera hora de la mañana.

 

Brujas - Vistas desde el Puente de San Bonifacio

 

Posteriormente, me dirigí hacia el nordeste de la ciudad recorriendo las bellas callejuelas hasta el barrio de Sint-Anna –Santa Ana–, uno de los más tranquilos junto con el de Sint-Gillis –San Gil–, con la emblemática Jeruzalemkerk –Capilla de Jerusalén– y las bonitas calles de los alrededores. Lo que más me gustó de esta zona fueron sus amplios canales. Un paseo al atardecer por este barrio fue la mejor manera de poner punto y final al primer día de visita en Brujas.

Recuerdo que esa tarde llovió, momento en el que aproveché para tomar un café y un trozo de un rico pastel de chocolate en una de las lindas cafeterías de la ciudad. Cuando la lluvia empezó a cesar, se podía ver cómo los últimos rayos de sol del día aparecían de nuevo. En ese instante volví a salir a la calle con mi cámara en mano, ya que los colores del cielo y los reflejos en el agua de los canales parecían casi pinturas al óleo. De hecho, en ese momento, pude observar como fotógrafos profesionales salieron a inmortalizar esa bella y colorida postal. Tuve la oportunidad de charlar con ellos sobre fotografía y me dijeron que ese punto, con vistas al Puente Koningstraat, era uno de los más bonitos de la ciudad, sobre todo al atardecer.

Como curiosidad, por los alrededores de este barrio se encuentra el bar más antiguo de la ciudad, se llama Café Vlissinghe y data del año 1515. Para los amantes de la cerveza, hay muchísimos lugares donde se puede beber cerveza artesanal belga. Uno de ellos se llama De Republiek, donde comí el primer día, y es un sitio más que recomendable.

 

Brujas - Vistas del Puente Koningstraat

 

Día 2: el centro neurálgico de Brujas

 

Mi segundo día en Brujas se centró en varios lugares que me interesaban en el corazón de la ciudad, y que, al ser domingo, estaban mucho menos concurridos. Vale la pena acercarse al centro neurálgico donde se encuentra el Grote Markt –Plaza del Mercado–, donde destacan el campanario, uno de los símbolos de la ciudad –también conocido como Belfort–, y los edificios medievales que rodean la plaza. Si te apetece contemplar una vista panorámica de Brujas, la que puedes observar desde el campanario es una de las más recomendadas, ya que tiene 83 metros de altura. No obstante, debes ser consciente que las colas para subir suelen ser bastante largas y hay 366 escaleras hasta la cima, aunque el carrillón que consta de 47 campanas puede ser algo muy interesante de ver desde más cerca. En mi caso, subir al campanario no fue una prioridad y decidí observar su belleza desde la plaza y las calles colindantes. Desde este punto, siguiendo la calle Breidelstraat, llegarás fácilmente a la Plaza del Burg, donde está ubicado el Stadhuis – ayuntamiento– y el Brugse Vrije –Palacio de Justicia–, edificios que destacan por su gran envergadura y magnificencia. El Palacio de Justicia llama la atención hasta del visitante más despistado por sus vistosas estatuas doradas en la fachada. En un rincón de esta misma plaza encontrarás la Heilig-Bloedbasiliek –Basílica de la Santa Sangre–, también digna de visitar.

 

Brujas - Calles y fachadas típicas del centro histórico

 

Como habrás podido comprobar, Brujas es como una galería de arte al aire libre, aunque también cuenta con numerosos e interesantes museos que dejaré para mi próxima visita a la ciudad. Para un fin de semana, la mejor opción es hospedarse en Brujas y no en Bruselas, como muchos de los visitantes hacían, motivo por el cual sus calles empezaban a quedar casi desiertas a partir de las seis de la tarde. En mi opinión, esta es la mejor manera de disfrutar de la ciudad sin tener que estar pendiente de los horarios de los trenes hacia la capital. Si te alojas en Brujas, tienes que tener en cuenta que los restaurantes cierran bastante pronto –alrededor de las 10 de la noche−. La época del año en que visité esta ciudad, a principios de marzo, fue idónea ya que pude pasear por ella tranquilamente y el tiempo, en general, fue muy bueno.

¿Qué te ha parecido la bella Brujas? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

 

Brujas - Puente de San Bonifacio

 

Información adicional:

 

  • Desplazamiento desde el aeropuerto de Bruselas a Brujas: desde la estación del aeropuerto de Bruselas hay trenes hacia Brujas cada media hora, aunque si no te apetece hacer transbordo, entonces sólo hay un tren cada hora. El trayecto con el tren directo dura 1:30h aproximadamente y el billete cuesta 21,60€ (y la misma cantidad para la vuelta).
  • Información general sobre Brujas: visitbruges.be/es
  • Si te apasiona el chocolate: puedes comprar chocolate original de Bélgica en “Chocolate Line” –Simon Stevinplein 19– y en “Chocolaterie Spegelaere” –Ezelstraat 92–. Dos recomendaciones extraordinarias de los propietarios del pequeño bed & breakfast donde me alojé.
  • Restaurantes: “De Republiek” –Sint-Jakobsstraat 36– y “Osteria 45” –Sint-Jakobsstraat 45–. Dos buenas elecciones tanto para comer, cenar o tomar un cóctel en el centro de la ciudad.
  • Mis cafeterías favoritas: “Patisserie Academie” –Vlamingstraat 56– y “Aux Merveilleux de Fred” –Eiermarkt 3A–. Las dos cafeterías son excelentes y en la segunda probé el mejor pan dulce con chocolate que he comido en mucho tiempo.
  • Bar más antiguo de la ciudad: “Café Vlissinghe” –Blekersstraat 2–.
  • Molinos: A las afueras de la ciudad, está la zona de los antiguos molinos de viento en la que aún existen cuatro de ellos. El Molino Sint-Janshuis es el único que se puede visitar –a partir de abril– y aún muele grano.

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